Fotoeducación en niños para una adecuada fotoprotección determinada por grados de escolaridad.

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Unidad Central del Valle del Cauca

Resumen

Los efectos dañinos de la radiación UV son acumulativos e irreversibles. Unos efectos de la radiación solar son inmediatos, como la aparición de eritema, pigmentación o quemaduras solares. Otros efectos acontecen de forma tardía, como el envejecimiento cutáneo o el aumento de riesgo de carcinogénesis. La radiación ultravioleta también es responsable de la aparición de trastornos de fotosensibilidad y de la supresión del sistema inmunológico, en el que participan tanto los UVB como los UVA. Existen varias enfermedades que se agravan con la exposición solar como el lupus, la porfiria o el xeroderma pigmentoso, y que característicamente afectan a los niños. La exposición solar intensa durante las dos primeras décadas de vida se ha relacionado especialmente con el fotoenvejecimiento cutáneo y la formación de cáncer de piel. El cáncer cutáneo es el tipo de cáncer más frecuente en el mundo y el melanoma el que más rápidamente está aumentando, según las últimas publicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La radiación UV, y, de manera especial, la exposición temprana e intensa durante la infancia es el principal factor de riesgo para el cáncer de piel, especialmente el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular, y el melanoma. Se ha demostrado una intensa correlación entre las quemaduras en la infancia y el riesgo de melanoma. También se ha documentado una relación entre el melanoma y la exposición intermitente a la radiación solar, que a su vez se relaciona significativamente con el aumento de las quemaduras solares. Existe también una asociación entre la exposición solar en la infancia y el número de nevus melanocíticos adquiridos, cuyo número elevado también se considera un factor de riesgo de melanoma. La disminución de la exposición a la radiación UV en la infancia podría potencialmente disminuir de forma significativa la incidencia del cáncer de piel tanto en la infancia como en la edad adulta. La fotoprotección incluye todas aquellas medidas que nos permiten protegernos de las radiaciones solares. La necesidad de protegerse de la radiación UV se antoja como urgente, y debe comenzar en la infancia. Aunque las medidas de fotoprotección son aconsejables en todas las edades, estas deben ser más intensas en la población infantil y juvenil, ya que los niños son más susceptibles que los adultos a las radiaciones UV.

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