Signos cutáneos faciales de dermatitis atópica y Niveles de IGE

Cargando...
Miniatura

Fecha

Título de la revista

ISSN de la revista

Título del volumen

Editor

Resumen

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel, crónica, recurrente y muy pruriginosa, la cual tiene por predisposición genética, asociada a altos niveles de IgE sérica y a atopia respiratoria. Su diagnostico solo puede hacerse por la presencia de tres criterios esenciales: historia personal o familiar (en primer grado) de atopia, prurito y eczema. En estos pacientes participan en forma activa el estrés emocional, las infecciones y las alteraciones de la piel, entre otros. (1) Aun no se ha vislumbrado, la asociación entre sí a niveles altos de IgE la enfermedad es más severa o no, lo que lo convierte en nuestro tema central de investigación. La atopia se conoce universalmente como una diátesis genotípica, determinada por la expresión de por lo menos 20 genes, los cuales interactúan con múltiples factores ambientales (fenotípicos), manifestándose como un síndrome de aberraciones inmunológicas. Como resultado de eso, cada individuo atópico posee una “huella alérgica única”; además, estos pacientes poseen otra gama de combinaciones y permutaciones comúnmente asociadas con hallazgos genotípicos, tales como xerosois, anormalidades vasculares, etc. (2,3) Los pacientes atópicos producen grandes cantidades de anticuerpos específicos IgE contra alergenos comunes (ácaros del polvo, pólenes, mohos, alimentos, drogas); son detectados por pruebas cutáneas o por RAST, siendo positivos en el 85% de los pacientes; sin embargo, no hay concordancia con el curso de la enfermedad. La mayoría de las pruebas cutáneas positivas, sobre todo para alimentos, son falsos positivos.

Descripción

ilustraciones, gráficos, tablas

Palabras clave

Citación

Colecciones