Correlación de signos cutáneos faciales de dermatitis atópica y lactancia materna
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Resumen
La lactancia ha sido durante miles de siglos la base en la pirámide de la alimentación del ser humano. Como método de nutrición se considera fundamental en el niño durante los primeros meses de vida, pues se ha probado su eficacia a lo largo de cientos de generaciones. Sus ventajas se evidencian en la consideración que se le acota como "la primera vacuna", pues es capaz de proteger de un elevado número de infecciones frecuentes. Las horas y los días inmediatamente posteriores al nacimiento son un período de alta vulnerabilidad para los recién nacidos. El inicio temprano de la lactancia materna durante la primera hora de vida y la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses, puede ayudar a prevenir enfermedades infecciosas y muerte. La OMS añade: “Se salvarían 1,5 millones de vidas adicionales, de menores de cinco años, si todos los bebés recibieran sólo leche materna en sus seis primeros meses tras el parto y, de forma intermitente, hasta que cumplieran dos años”. (1) Las bacterias comensales de la leche podrían desempeñar un papel en este efecto protector, ya que se ha descrito que algunos lactobacilos de origen humano pueden prevenir la aparición de atopia mediante diversos mecanismos. Estos autores han descrito que: “La administración de una cepa exógena de L. rhamnosus a embarazadas y lactantes con historia de atopia familiar reduce significativamente el riesgo de padecer este tipo de problemas. Sin embargo, resulta esclarecedor que esta especie (y/u otras especies de lactobacilos estrechamente relacionadas) ya se encuentran de forma natural en la leche materna”.